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La Juderia

LOS JUDÍOS y LOS BARRIOS JUDÍOS EN CÓRDOBA

Bajo el Emirato, primero (716 d.C.), y el Califato omeya, después (929 d.C.), comienza la gran época de los judíos españoles, que alcanzan en la España musulmana durante los siglos X y XI su edad de oro consiguiendo las mayores cotas de bienestar y nivel cultural.
La situación empezó a cambiar con la llegada de los almorávides, más intransigentes con las religiones que no fueran la islámica. Sin embargo, y después de unos malos primeros momentos, los judíos lograron rehacerse y gozar de un relativo bienestar en la España musulmana hasta el año 1140 cuando, con la llegada de los almohades, mucho más radicales en materia de religión, exigen la conversión al Islam de los no musulmanes.
En pocos años, los judíos huyeron en masa hacia los reinos cristianos, donde tuvieron desde el primer momento una situación jurídica especial. Se los consideraba como algo perteneciente al tesoro real, una propiedad personal del monarca, estando a mitad de camino entre el estatuto de hombres libres y el de siervos.
Tras la conquista cristiana de Córdoba por Fernando III el Santo, en 1236, la comunidad judía de la ciudad mantuvo parte de su influencia anterior. Este rey promulgó un fuero donde daba el mismo trato a cristianos, musulmanes y judíos.
La convivencia entre judíos y cristianos fue pacífica hasta finales del siglo XIII, cuando comenzó a deteriorarse por la difusión de propaganda antijudía y la radicalización de los eclesiásticos cristianos. Como consecuencia de las predicaciones del arcediano de Sevilla, Ferrán Martínez, la judería de Córdoba sufrió un grave asalto en 1391, lo que forzó a muchos a convertirse al cristianismo.
En 1473, la ciudad de Córdoba fue testigo de la persecución de judíos conversos sospechosos de practicar el judaísmo en su vida privada .
Los Reyes Católicos decretaron en 1492 la expulsión de los judíos, que tuvieron un plazo de cuatro meses para salir del país, si se negaban a convertirse al cristianismo.

La tendencia natural de los judíos era agruparse en barrios. La institución jurídica que agrupaba a todos los judíos de un barrio y regía su vida recibía el nombre de aljama. Las aljamas contaban con todos los elementos necesarios para el desarrollo de la vida cotidiana según su tradición y costumbres: la sinagoga, la escuela, la sede del tribunal rabínico, el baño ritual, el cementerio, etc., y se ocupaban, por tanto, del mantenimiento de los rabinos y de los servidores de la sinagoga, de la educación religiosa de los niños y de la beneficencia, recaudando para ello sus propios impuestos, gravando la venta de la carne y del vino, las bodas y los viajes. Pero no todos los judíos habitaban en este barrio. Reducidos al principio a éste, muy pronto, a partir de 1260, algunos de ellos se instalan en zonas próximas y, posteriormente, en lugares comerciales dentro del barrio de San Salvador –donde se asienta hoy el Ayuntamiento-, y de San Andrés, junto a la parroquia de San Nicolás de la Axerquía -en la Ribera- e incluso al norte de la ciudad en los alrededores de la Puerta Osario, el campo de la Merced y el barrio de Santa Marina, lo que muestra que se podían mover con facilidad por la ciudad. A lo largo de los siglos, los sefarditas también vivieron en otras zonas de la ciudad. Alfonso X el Sabio autorizó en 1272 la ocupación de otros barrios de la ciudad por judíos, creándose la Judería entorno a la Mezquita que hoy conocemos.


Desde el punto de vista urbanístico presenta el típico trazado islámico con dos calles transversales centrales y un laberinto de pequeñas calzadas que acaban, a veces, en típicos  callejones sin salida o adarves.
Los límites de la judería actual van desde la Puerta de Almodóvar hasta la Mezquita-Catedral y la actual sede episcopal (antiguo alcázar andalusí), al sur. La calle Rey Heredia marcaba la frontera del barrio por el este, lindando con la muralla por el oeste. Coinciden estos límites, por tanto, a grandes trazos con las calles Judíos, Albucasis, Manríquez, Averroes, Judería, Almanzor, Tomás Conde, Deanes, Romero y las plazas del Cardenal Salazar, Judá Leví y Maimónides.
El actual barrio de la judería se separó del resto de la ciudad por un recinto amurallado que aislaba a sus habitantes, al tiempo que los protegía de las iras de los cristianos.
El corregidor Francisco Valdés trasladó en 1478 a los judíos hasta el barrio del Alcázar Viejo. Sin embargo, la comunidad judía reclamó ante el Rey y logró volver a su antiguo recinto un año más tarde.


 
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